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DEONTOLOGÍA

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La deontología trata del conjunto de normas y deberes a los que el profesional debe estar sujeto, en el amplio significado del ejercicio de la profesión, obligándose a pensar que la calidad de vida de un semejante depende en gran parte de los recursos científicos que exhaustivamente debe aplicar, sien-do por lo tanto una misión de alto contenido social y humano.
Considerando las relaciones que deben guardarse entre profesionales, de colega a colega se retribui-rán las mismas deferencias que se desean para sí, eliminándose toda clase de menoscabo hacia el profesional que ya ha hecho toda su vida al servicio de la estética; por el contrario, el nuevo profe-sional se mostrara benevolente y respetuoso hacia el viejo profesional, a quien podrá recurrir sin disminuirse en absoluto, mostrando un deseo de superación para equilibrar, la experiencia de quien ha caminado por la difícil senda de la estética y el que se inicia con toda su ciencia nueva.
Deontologicamente, el profesional se debe a las leyes que rigen la profesión, manteniendo siempre latente el alto prestigio ganado, logrando el aprecio de todos por su sentido humanitario antes que la distinción social por la tenencia de un titulo, para que en un futuro no muy lejano, la sociedad pueda sentirse orgullosa de contar con profesionales que honran las ciencias de la estética y destacara las virtudes de una carrera destinada al bien de la humanidad.
El trabajo estético debe sustentarse en bases morales y éticas que clarifiquen los derechos y obligaciones que competen al ejercicio oficial o privado de la profesión, con indispensable consideración y respeto hacia el público usuario de los servicios.
Para lograr claros objetivos deben establecerse reglas que contengan los principios fundamentales del ejercicio profesional, basados en sensatos criterios y en los deseos de evidenciar claramente el verdadero sentir estético, cuyos contenidos plasmen sintéticamente los actos y vida profesional de quienes se dedican a cualquiera de las ramas que esta disciplina tiene:

Por ello este Instituto propone tengamos en cuenta las siguientes:

1 Anteponer la ética al interés.
2  Considerarse modesto servidor de la salud Publica.
3  Colaborar honestamente con la rama superior de la medicina.
4  Alentar un constante espíritu de superación.
5  No exceder él limite de su competencia.
6  Fomentar la solidaridad profesional.
7  Observar el secreto profesional.
8  No usar títulos indebidos.
9  Evitar la publicidad sensacional e inexacta.
10  Tratar con respeto a todo cliente sin distinción.

Si nos atenemos al contenido de los puntos enunciados tendremos la disciplina que debe observarse en la honesta ejecución de la rama de la estética que se halla elegido como medio de vida, al margen de toda actitud que vaya mas allá de las atribuciones que nos competen, y que traer n riesgos de caer en la censura y el desprestigio.
Si recordamos que ética es la parte fundamental de la moral y de las obligaciones del hombre, se habrá respetado uno de los principios más importantes de la profesión.
No deben decaer la voluntad y la constancia y más aun el interés de aprender algo nuevo cada día, el espíritu de superación no debe doblegarse, encontrando siempre el tiempo y los recursos para concu-rrir a conferencias o seminarios técnicos, simposios, congresos, cursos, así como leer paginas de tex-tos que hable de la especialidad o de temas científicos, donde la estética pueda documentarse sobre típicos de interés.
Si conocemos exactamente él limite de nuestra competencia, no iremos jamás mas allá de lo que se-ñalan nuestros atributos para actuar con honestidad, evitando el autoengaño, "de que podemos hacer lo que no se debe hacer".
Nada mas ridículo que alimentar a la critica general y en particular con los propios colegas, cuando sin ninguna causa que lo justifique, apropiándose de títulos indebidos, se pretende descollar o im-presionar con la insólita luminosidad de un calificativo que adjudica una sofisticada condición in-existente, fingida, falsa, e impropia de todo profesional honesto, pretendiendo una condición de su-perioridad que no va mas halla de la audacia y la falta de respeto hacia sus iguales. Los adjetivo de "especialista", el reemplazo de la denominación de la profesión por la de otro idioma, prefijos o sufi-jos como "tria" que significa medico, y cualquier otra "decorativa" nominación incorporada al ver-dadero titulo de la profesión, debe considerarse tal como una petulancia que invade el territorio del ego desnaturalizado, como una demostración de irresponsabilidad vanidosa.
Igualmente ocurre cuando el profesional pretende promocionarse por medio de una publicidad im-presionista, sensacional e inexacta, la que debería ser sancionada por las autoridades competentes para evitar lamentables situaciones. La publicidad profesional no debe ser otra que la identificación como tal.
Las profesiones de la estética, se la puede considerar como las más antiguas de la humanidad. Sien-do el estado estético de las personas, fundamentales para que estas se sientan un bienestar psicofísi-co, los profesionales dedicados a estas ramas son trabajadores con una muy importante función so-cial.
Pero esa función social no termina en la atención profesional, en torno a la actividad de todas las ramas de la estética, cosmetología, peluquería, estética corporal, etc., se ha creado enormes indus-trias de cosméticos, accesorios y aparatos de la cual viven millones de personas, y donde el profe-sional de la estética es el principal eslabón de comercialización. He aquí, en esta función de eslabón comercial, donde se debe prestar la máxima atención y tener presente toda nuestra responsabilidad, para no caer en engaños que luego trasmitiremos a nuestros clientes, desprestigiando nuestra profe-sión, beneficiando a inescrupulosos industriales y comerciantes. De nuestra especialización, cono-cimiento científico y técnico que permita exigir a la industria una calidad y responsabilidad adecua-da, dependerá el futuro, de lo contrario no seremos mas que eslabones cambiables, cuando el desgas-te que producirá la mentira recaiga únicamente sobre quien recomienda, sugiere o indica técnicas, aparatos o productos inadecuados, que no se ajustan a un rigor científico y de resultados que no cumplan las expectativas deseadas. Falsas expectativas relacionan a la estética mas con el curande-rismo que con la medicina, sumergiendo a la estética en un agraviante fraude, donde la mentira se erige a modo de sistema, para explotar la credulidad publica, valiéndose de toda clase de sutilezas para lograr el engaño. La ignorancia de los pueblos es el campo mas propicio para el cultivo del charlatanismo haciéndose fuerte, en nuestro caso, en mérito a la complicidad de profesionales de la estética con una torpe incultura, que creen en el "milagro" mas que en la ciencia. Se trata de un ne-fasto legado que nos viene del pasado, que existe y existirá por los tiempos mientras la mente inade-cuada de profesionales no se aclare para descubrir el engaño. Algunas industrias, usando medios impresionistas y engañosos, abusando de la credulidad profesional, con una audacia sin limites, transgreden toda ética y consideración humana en aras de la ambición económica, que demuestra una la inteligencia enfermiza. Tenemos que comenzar a vivir una etapa profesional que supere la improvisación, el empirismo la magia, el curanderismo y charlatanismo y no dejar que subsistan la practica de inconfesables maniobras, para que todo aquello que se aparte de las reglas normales de la ciencia, en ningún momento y bajo ningún concepto sea aceptado. En una actividad profesional je-rarquizada jamás interviene la audacia como función impropia de los tratamientos, sean estos cutá-neos, corporales, capilares, etc. El mundo esta lleno de engaños, pero debemos dejar que esto nos vuelva ciegos para ver la virtud que existe, hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar no-bles ideales, y empresas que se preocupan por desarrollar buenas tecnologías, productos y aparatos.

Cuando sospechar el engaño

1  Cuando un producto o aparato propone una solución estética espectacular.
2  Cuando los resultados están especificados en un tiempo preciso.
3  En aparatos estéticos, el facilísimo de la aplicación.
4  La provisión de muestras para prueba, la prueba y el rigor científico debe realizarlos el laborato-rio proveedor.
5  Cuando se promocionan sustancias activas como nuevas y en realidad no son mas reposiciones en el mercado.
6  Publicidad sensacionalista e intensiva.

Como evitar el engaño

A  Estudiar permanentemente, teniendo siempre presente el razonamiento científico para aceptar un producto, una técnica o un aparato.
B  Ante la duda, consultar maestros o profesores.
C  Ante la duda, no innovar.
D  Exigir rigor científico a los proveedores.



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